miércoles, 12 de octubre de 2011

Con la ayuda de mis amigos.

Esto de ser cervecera y bloggera me ha convertido en una persona muy influyente entre mis amigos. Siempre me piden que pida por ellos, sugerencias y lo mejor, lejos lo mejor, siempre me regalan cerveza y me llevan para que catemos todos juntos.

Así es como un día llegó el Primer Acólito a mi hogar con una mochila llena de cervezas, Kross y Edelstoff.

Le pregunto cuánto pagó por eso, ya que en el supermercado son muy caras y me sentí triste por que mi querido amigo gastara dinero y avergonzada por que yo debía cocinar y me dio flojera y compré papas fritas, galletas, algunas pastas y frutos secos. Así soy, me engaño diciendo que soy práctica, cuando en verdad soy una paja (vaga).


Amigo, ¿dónde compraste las Kross?.
P.A: Las cervezas Kross las compré a través de la página de Kross,ahí aparece la opción de hacer el pedido de la caja que tú quieras y ellos responden a través de un correo en donde te envían el número de cuenta corriente para que uno pueda hacer el depósito.

La caja de 24 cervezas Kross cuesta 21.000 y pico máas el despacho a domicilio queda en 24 mil.
Zúmbale, pienso que igual es caro, pero también pienso que valen lo que cuestan.

¿Y cómo conseguiste las Edelstoff?.
P.A: Las cervezas Edelstoff las compré por medio de una promoción en Cuponatic, una vez que compras debes pagar de forma on line, te entregan un comprobante de pago y la fecha en que debes ir a retirar la compra.

La Caja de 24 cervezas Edelstoff costó 12 mil si mal no recuerdo estaba con 50% de descuento.

Qué buen descuento, pienso, y hay dos que no conozco, yupi, gracias Diosito por que tengo este amigo, del cual protejo su identidad por que no quiero compartirlo.


Y cuéntame, a esta altura, ya mi hermano, ¿qué servicio fue mejor?,
P.A: El de Kross impecable, rápida respuesta a la solicitud de compra, amables tanto telefónicamente como por correo, un dato anecdótico fue que las cervezas me llegaron al domicilio que yo solicité sin ni siquiera haber pagado aún mi compra.

El de Edelstoff es difícil de evaluar porque fue por medio de Cuponatic, por lo tanto el protocolo de atención es distinto aunque no se escapa mucho de realidad. Quizás la única crítica es que al comprar no puedes ir a retirar de forma inmediata sino que tienes que esperar un par de días.

Ahora les contaré que esa jornada catamos Barley Wine, 10º, de la que ya he comentado.


Porter, a quién ya le dediqué unas palabras.


Golden Ale Berries, 4,2º, sobre la que me detendré a expresar mis sensaciones.


Resulta que esta cerveza es muy muy rara para mí.
Demasiados aromas juntos, a dulce, a flores, tal vez algo cítrico. Mucho sabor a fruta. La verdad es que no me gustó.
La abrimos, la probamos y la dejamos ahí mismo. Somos demasiado rudos para estar bebiendo cosas con olor a flores.


De las cervezas Kross, nada que decir, me gustan, sobretodo la Kross 5, de mi favoritas, Comensal me trajo una el otro día.


Un día mi hermano me sorprendió con cerveza Duff, la que encontré bien buena, con el amargor justo, aromática, la que hay aquí en Chile es la versión Golden Ale, pero en pubs es carísima, 4 o 5 mil pesos.



También tengo unos amigos nuevos que conocí en el curso de inglés, ellos me hicieron recordar mis peores tiempos, de cuando bebía Escudo y mis cañas duraban días. Bueno, Escudo no ha cambiado nada, sigue siendo como un fatality.
La verdad es que tengo más, pero no quería dejar de hacer este post antes del Oktoberfest.
Como siempre, gracias a todos los que visitan este blog.
Salud.

lunes, 5 de septiembre de 2011

El Ciudadano


El fin de semana recién pasado tenía mucha hambre y más sed que nunca, los últimos acontecimientos de vida me tenían en la privacidad de mi hogar ocultando un asqueroso y diabólico derrame ocular que espantaba a las personas.

Así que dijimos junto a mi compañero de birras, que debíamos calmar tensiones y nos dirigimos hacia El Ciudadano que queda en la calle Seminario casi llegando a Santa Isabel.

El lugar estaba lleno, había espera, pedí una mesa en fumadores y nos llevaron a un laaaaargo sillón rojo donde cómodamente nos sentamos.
Ir al El Ciudadano no fue una casualidad, ya sabíamos que tiene una variada carta de cervezas artesanales e importadas.

Sin más vueltas que darle al asunto, pedimos la carta, que es bastante variada, lamentablemente, las artesanales "famosas" (Kross, Mestra....etc) ya me no me hacen brillar los ojos, aunque Kross 5 es de mi favoritas, pero en fin, como de innovar se trata la cosa, me atreví con una belga.

Tripel Karmeliet, es de trigo, cebada y avena, tremenda cerveza.

Su color es un bello ámbar, su aroma complicado, pues mi carencia de conocimientos no me permite identificar toda esa explosión de aromas, solo puedo decir que era dulce, el sabor es otra cosa, afrutado, cítrico.

Muy fresca, y tiene una espuma eterma que parece merengue, espectacular. 8,2º.

Le agradezco a los monjes carmelitas que en 1680 crearon esta receta tri-cereal.


Bruegel, de la que ya he posteado en otras ocasiones, pero es que al lado de la anterior era una afligida cerveza.


Kwak, mi hermano ya me había hablado de esta cerveza, de la cual encuentras el formato de medio en algunos supermercados.

Belga también, es de las fuertes.
Tiene un aroma como a flores, su color es rojizo, y su sabor maltoso y frutado.

Esta tiene 8,4º y es de los mismos que hacen la Tripel.

La carta de comidas es extensa y para todos los gustos.
Tablas, pastas, pizzas, todo en generosas porciones.

Pedimos una pizza con cosas exóticas tales como nueces, manzana gratinada (digo exótico pues jamás se me habría ocurrido ponerle eso a mis pizzas) muy buena.

Si vas con 3 amigos sin hambre, alcanza demás. Con hambre, alcanza para 2.

Seguimos con Guayacán, en su versión Pale Ale, ya la había probado en el Oktoberfest. Esta es una cerveza elaborada en el Valle del Elqui.
Es dulce y de color dorado, me gusta, con 5º, me pareció bastante amarga.

Puse esta foto pues la etiqueta es muy bonita y en mis fotos no se aprecia.

Como dato rosa, les cuento que el Guayacán o Palo Santo es un arbusto endémico del Valle Central de Chile y que la destrucción y sobreexplotación del bosque esclerófilo ( los árboles y arbustos de hojas duras y muy verdes como el quillay, peumo, litre) ha reducido fuertemente su existencia, que pena, pues muy bonito.


Y ya terminada la jornada nos fuimos a casa bajo la lluvia haciendo S, pensando en la vida, en las personas que iban en el avión a Juan Fernández, en lo tercermundistas que somos como país, en el total centralismo en que vivimos, en cómo Juan Fernández, Reserva Mundial de la Biósfera, sitio turístico en potencia, carece de infraestructura aérea, en cómo los isleños arriesgan su vida cada vez que les duele una muela pues deben volar al continente.

En fin, sigo agradeciendo a quienes se dan una vuelta por este blog, espero que les sirvan estos datos para que aprendamos a beber de lo bueno. Quiero destacar además, que estas cervezas artesanales, incluso cuando abuso de ellas, no me provocan cañas (resacas) al día siguiente, no me quiero preguntar el porqué.


(Las fotos están todas espantosas, prometo llevar la cámara para la próxima, siempre se me olvida.)
Salud!

viernes, 22 de julio de 2011

Yo y el fútbol.


Con el frío que hace en Santiago y a mí se me ocurrió ir a ver un partido de fútbol (donde no juega Chile) a un restaurant, pero bueno, la posibilidad de que Forlán metiera un gol y se levantara la camiseta era grande, así que me puse calcetines de lana y partí junto a mis súbditos.

Soy fumadora, así que no concibo ir a un bar, restaurant, picada, lo que sea y no poder prender un cigarrillo, (aunque altera seriamente los sabores de las cervezas), entonces los lugares a los que puedo ir con mi cachorro de 15 años con estas características no son muchos, por eso fuimos otra vez al Backstage en el Patio Bellavista, dentro no se fuma, pero afuera tienen "estufas de patio" y siempre hay padres con hijos, así que ahí nos sentamos, junto al ventanal para ver el partido en pantalla gigante.....

El Backstage me gusta, tiene una tremenda carta de cervezas artesanales e importadas, pero, esta vez no había muchas. Por otro lado, las tablas de queso están guateando, cada vez más escuálidas y el precio sigue siendo el mismo, pero las pastas y pizzas son buenas y abundantes.

Partí con una Mahina Stout, de la Isla de Pascua dice la etiqueta, me pareció una curiosidad.


Investigué un poco y efectivamente es elaborada en la isla por un señor de apellido Rapu, Mahina significa Luna y es el primer producto de exportación de la isla.


Con un aroma dulzón, un poco de chocolate, de 6,8º me pareció bastante buena, tiene poca espuma y es muy negra, el amargor es justo y necesario y el regusto a café bien tostado. Me gustó. $2.990 la botella de 330cc.

Entre medio, los argentinos no pueden vencer a los uruguayos y se van al alargue, pido mi lánguida tabla de queso y sigo saboreando mi cerveza.

Mi acompañante mayor de edad se confundió entre las cervezas que había en la carta y las que le decía la niña, así que le ofrecí pedir por él, pero como me tomo mi tiempo, él se impacienta y pide la que le ofrece la mesera, tengo La Chouffe, dice ella, ya esa, dice él.

El problema vino cuando mirando la carta veo que la cerveza en cuestión cuesta 9.990 pesos agegreagrgrg, pero él me calma diciendo que pidió la de 330 cc, ahhhh.

Brasserie d'Achouffe es una cervecería que está como en un bosque en Bélgica, así que tienen rollos con duendes y gnomos, los que aparecen en sus botellas.

Nuestra cerveza era una La chouffe, una cerveza rubia sin filtrar y fermentada dos veces, una en barril y otra en la botella. He estado leyendo y su sabor va variando según el tiempo que se la deje en botella, pero como es rubia, yo creo que hay que beberla joven.



Tiene un bonito color dorado y me pareció bastante carbonatizada. Un aroma muy dulce al principio, su sabor es amargo al principio pero ligero y al final es dulce, se sienten los 8º de esta cerveza, yo le sentí sabor a alcohol en el regusto.

Me pareció una muy buena cerveza pero, muuuuuuuuuuuuy caraaaaaaaaaaaaaa, $4.990. la botella de 330cc.

Ya estábamos en los penales, así que por primera vez, repetí la cerveza, la Mahina obvio, celebramos a Uruguay, Forlán no se sacó la camiseta y me informan que eso ya no se hace pues les ponen tarjeta, el fútbol ha perdido todo la magia y yo sigo descubriendo más sabores cada día.

lunes, 11 de julio de 2011

Tengo frío pero igual tengo sed.


Ha hecho tanto frío en Santiago que me he puesto un poco abuela. Las cervezas que he probado últimamente han sido de supermercado y los lugares que he visitado resultaron ser poco constructivos, un retroceso en esta búsqueda.
Sin ir más allá, el fin de semana pasado me puse un grueso abrigo y partí junto a mi consorte al Sótano, en el Barrio del Parque Forestal, claro que como ya dije que me he puesto abuela, a las 6 de la tarde estaba cerrado, así que fuimos a hacer la hora y nos sentamos
en las mesas del Café Bizarre, donde nos congelamos de frío y tomé una de las cervezas más desabridas desde que escribo este blog.

Se trata de Yagán de Austral, 5º, no aprecié bien su color pues no hay mucha luz en la calle, solo sé que era café, no tenía NADA de espuma, ni normal, simplemente no tenía, aroma a caramelo, pero la verdad es que no sabe a NADA, muy aguada, ni amargor, lo peor es que se me ocurrió invitar y la maravilla estaba a 1.990 pesos la botella de 330cc.



Estoy pensando que se había hechado a perder.
(estas fotos las tomé prestadas).

Tras este impasse nos dirigimos hacia el 125 en Constitución en el Barrio Bellavista, donde sólo había shop de Mestra, que tampoco es de mis favoritas, pero bueno, había que darle otra oportunidad, tal vez el shop es distinto a las botellas.

Tiene un bello color rojizo y un gran aroma frutal, pero el sabor es ahí no más, ya que me pareció un poco aguada, como dice en mi libro, es plana.


El lugar es simple, con hartas mesas, barato, no tiene una gran carta de cervezas pero tiene buena música, rock all night y estaba leyendo que es un lugar concurrido por artistas, pero a esa hora, los únicos artistas éramos yo y el comensal.

Acompañamos con papas fritas y pizza recalentada, esto todo me pasa por ser abueeeeelaaaaaa.
A 2.200 pesos el shop de medio de Mestra.




Cambiando de tema, un día me vino a visitar mi gran acólito, y como él también está dejando el pitcher de 2 lucas, pasó por el Unimarc de Portugal, donde hay una gran variedad de artesanales, y mientras lijábamos una obra de arte catamos algunas que yo no había probado.



Grassau Lager, 5,5º, de color dorado pero muy clarito, bastante sabor y amargor, además la espuma es súper duradera, y te deja un sabor muy agradable, me gustó, a 1.190 la botella de 330 cc.





Imperial, 4,6º, otra lager, cumple su misión a la perfección, quitar la sed, nada más. 1.090 la botella de 330 cc.




Y también una Kross Pilsner, 4,9º, fue como la luz entre las tinieblas, ya la he bebido en innumerables ocasiones, aroma a lúpulo, color dorado, es espumosa, buen amargor, me gusta, también a 1.190 la botella de 330 cc, tiene varios premios esta pilsner.





No es que ande odiosa con las cervezas, pero si he comprobado que el paladar se vuelve más exigente, es una pena que las cervezas buenas no sean baratas, pero por otro lado hay que pagar la calidad. Así no más, congelada pero con sed, llevo este informe a su hogar.

lunes, 13 de junio de 2011

Buscando Rothhammer



El sábado recién pasado me sentí un poco como deben sentirse las personas que pierden la memoria.

Estoy segura, segura que había visto un bar que se llama Pimienta en la calle Londres en el centro de Santiago y que tenían cerveza Rothhammer pero por más vueltas que me di, jamás lo encontré.


Algo abrumada y confundida, le dije a mi partner que en el Café Escondido también la tenían, así que nos encaminamos hacía el Barrio Lastarria donde queda este lugar al que ya había ido en un par de ocasiones.


Pedí mi anhelada cerveza Rothhammer, la que andaba buscando hace un rato pues he leído muchos buenos comentarios, solo había versión Golden Ale.


No me equivoqué, el brebaje en cuestión es realmente bueno. Bien fría y en un frío vaso, llegó mi momento glorioso.

De 5,5º, tiene un color dorado intenso, muchos aromas frutales y su sabor persiste de forma muy muy agradable, me gustó mucho y se las recomiendo.

Mi contertulio pidió una Kross Stout, 4, 6º, que tiene un aroma muy agradable, como acaramelado, achocolatado y al final tostado. Es casi negra y el sabor es dulce pero ya al final, se me vuelve un poco hostigosa.


Como tenía hambre, pedí una tabla de quesos y fue aquí cuando comenzó mi decepción, pues mientras esperaba a que la mesera se terminara de pintar las uñas (literalmente) me dio tiempo para observar lo feo que está el lugar, con una película de suciedad en un piso que alguna vez fue un bello parquet.

Llegó la tabla y comenzamos a observar las 7 ú 8 galletitas saladas y los melancólicos quesitos, y nos dimos cuenta de que ni por si acaso esa tabla valía los 4.900 pesos que nos costó. Le pregunté a la niña si tenía alguna pasta para acompañar y me trajo una botella de ketchup, mayo, ají y mostaza Acuenta.........¿Qué le pasó al Café Escondido?


Apuramos nuestras birras y salimos raudos del lugar pues teníamos otros nombres en mente.

Yo quería más Rothhammer, decidimos ir al Berri, también en Lastarria, a ver si había otra versión.

Efectivamente, sí tenían, pero era la misma, y !!!600 pesos más barata!!!!!, maldición, odio cuando esto sucede.......... es tan buena, que pedí otra.

El Berri me gusta por que tiene olor a abuelito, todo es antiguo, los muebles, adornos, música de los 50 y 60s, da la impresión que Elvis te va a atender.




Seguimos con un shop de Tubinator del que ya les he contado y que sigue teniendo ese efecto macabro en mí, los 8,5º son reales y un shop de Küdell Golden Ale, 5,0º, de color naranjo intenso, suavemente dulce y bien amarga al final.

Acompañamos con empanadas de queso y marisco y la cuenta salió la mitad que en el otro lado.

Solo puedo decir que Rothhammer ha sido un gran descubrimiento, espero pronto encontrar a sus hermanas.